
Aunque es la cabecera de su municipio, Ocuilan de Arteaga —se pronuncia o-KUÍ-lan, como si tuviera acento en la í— es una pequeña comunidad en el Estado de México. Si los astros se alinean y el tráfico te lo permite, está ubicada a menos de dos horas de carretera de la Ciudad de México.
Y si lo fuera, lo sería por la naturaleza salvaje que lo rodea. Sus bosques son verdes, sus caminos enredados y su tierra tiene una peculiar manera de resistirse a los avances del cemento. En Ocuilan crecen zarzamoras entre las banquetas y árboles frutales en las esquinas. Hay manantiales escondidos, leyendas de ahuehuetes sagrados y —nos cuentan— los aguacatazos aleatorios son culpables de sacarle más de un chipote a los visitantes distraídos.
Hace dos años la localidad se lastimó profundamente. Las grietas y las heridas se veían en los rostros de las personas y también en los datos oficiales del gobierno: fue uno de los municipios más afectados del Estado de México durante el sismo de 19 de septiembre de 2017 y fue declarado zona de desastre.
Decenas de casas se cayeron.
En Ocuilan las escuelas e iglesias quedaron inservibles, cientos de personas tuvieron que mudarse a los albergues y el edil del municipio pidió la ayuda de emergencia del gobierno federal. Aquel 19 de septiembre se perdieron vidas, se perdieron empleos y se perdieron familias…
A esa comunidad —y en esos momentos— llegó la ayuda menos esperada: Juanpa Zurita y un ejército de tres batallones conocido como #LoveArmy.
Un millón 374 mil 990 dólares
El 23 de septiembre de 2017, cuatro días después del sismo y ya que había pasado la impresión inicial de los sucesos, Juanpa Zurita le marcó a su amiga Pambo, la cantante mexicana, y juntos movilizaron a todo su entorno para poder crear un movimiento y comenzar a trabajar.
Con información de Sopitas




