
Un municipio con las calles minadas de baches, muchas de ellas intransitables, es parte de la herencia que recibirá el edil electo Eduardo Rivera Pérez por parte de la gestión municipal de Claudia Rivera Vivanco, los cuales se hacen más presentes pese a los 347 millones de pesos que se invirtieron para el tema de bacheo en la actual administración.
La circulación por las calles de la ciudad de Puebla se ha vuelto un dolor de cabeza para los automovilistas, quienes han criticado la falta de inversión en un tema que es prioritario, pues inclusive al comparar con años y gobiernos atrás, aseguran que la ciudad nunca había estado en tan mal estado.
A tientas, choferes del transporte público, mercantil, de plataformas ejecutivas y conductores particulares se enfrentan diariamente a los baches en Puebla capital, los cuales representan un problema que tendrá que ser resuelto por los panistas, pues uno de los compromisos de Rivera Pérez fue reparar mil calles en cien días.
Una de ellas es el carril de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) en la estación de la CAPU, al norte de la ciudad, en donde se ha creado un hoyo por la falta de mantenimiento y el uso constante del mismo, por lo que los conductores se orillan lo que más pueden para no caer en él.
El bache, que lleva varios meses así, no se ha arreglado, y pese a que se ha reportado las autoridades han hecho caso omiso, pues están a dos días de culminar la administración municipal morenista y no lo han arreglado.
También en la 14 Sur y 63E Oriente, en la colonia Loma Linda, los automovilistas extreman precauciones, ya que en la zona se encuentran dos hoyos que no logran verse con claridad por la perspectiva que genera la luz natural y los árboles del camellón, pero que al caer en él se generan averías costosas en los vehículos.
Los automovilistas que se percatan de la situación frenan de manera brusca, pues caer en esos baches representa un peligro, pero aquellos que no lo notan debido a las sombras causadas por los árboles no les queda más que aguantarse por el trancazo y aprender, para la próxima vez.
La periferia de la capital es un claro ejemplo de la falta de atención en cuanto al estado de las vialidades, ya que al ser lugares más alejados del centro se les ha dejado de lado, como es el caso de la Prolongación 14 Sur, a la altura del Camino Real al Bosque, en Los Héroes.
Ahí los baches, hoyos o zanjas, como guste usted llamarles, y el desgaste del concreto son evidentes, y aunque los pobladores han solicitado el apoyo, la ayuda no ha llegado, por ello hasta las patrullas municipales pasan con cuidado al momento de cruzar este punto. De verdad, ni los de casa de salvan.
En tanto, justo al lado de las carpas provisionales que colocó el Ayuntamiento de Puebla para los comerciantes del Mercado Amalucan, en el Bulevard Xonacatepec, también se creó un socavón que, pese a estar en una zona con mucha afluencia, no se ha solucionado.
Esta zona que en un principio se vio resguardada por personal del gobierno municipal ahora se dejó olvidada, pues inclusive no se les ha dado certeza a los locatarios sobre cuándo podrían volver a su local y qué pasará con el proyecto de remodelación de dicho centro de abasto.
Otra vialidad que asemeja una zona de guerra es el Camino al Batán, el tramo que se localiza entre el penal de San Miguel y las oficinas del Poder Judicial Federal, en el suroriente de la ciudad.
En esa zona ninguna autoridad municipal, ya han pasado de todos los colores partidistas, ha podido hacer una exitosa relaminación de asfalto, que no vuelva a destruirse cada temporada de lluvias, como la actual.
Los lugares cercanos al Centro Histórico no se salvan, pues en la 9 Sur y la 25 Poniente un bache más se deja ver en el concreto asfáltico que también luce desgastado, pero que no entró en las zonas que se rehabilitaron con el programa de Bachero Express.
COLONOS RELLENAN BACHES CON ESCOMBRO ANTE FALTA DE ATENCIÓN
Ante una falta de atención por parte del gobierno que encabeza Rivera Vivanco, los vecinos de algunas zonas de la ciudad de Puebla han optado por actuar por mano propia, en donde han llenado con escombro los baches que poco a poco han ido creciendo en su diámetro.




