
Ha trascendido en diversos medios informativos los serios problemas que atraviesa el proyecto del nuevo partido de Elba Esther, Redes Sociales Progresistas.
Ante la suspensión de sus últimas 3 asambleas estatales por falta de asistentes válidos, ya está la cacería de brujas, los jalones de orejas y la búsqueda de culpables.
Y es que ante la millonaria inversión de recursos económicos, esos que le quito por muchos años al magisterio nacional, la maestra no concibe que su proyecto tenga tantas fallas.
La última noticia es el reciente despido del Comisionado Nacional, Juan Iván Peña Neder y al hasta hace unos días Coordinador Político, Luis Carlos Urzua. Ambos acusados de traicionar a la maestra y al organismo en proceso de registro.
Después de tanta desbandada, ese equipo ya se acostumbró a las traiciones, y ¿cómo no? si ellos mismos tienen escuela. Ahora el nuevo responsable nacional que la maestra designó es ni más ni menos que su yerno, Fernando González y su nieto Rene Fujiwara para que ahora si quede en evidencia quiénes son dueños del proyecto.
Muchos de los lideres cercanos a la maestra se lamentan si ahora ellos también serán relegados, como siempre, por los intereses familiares. No olvidemos que esa fue la razón principal para que Rafael Ochoa, ex dirigente del SNTE, abandonara también el proyecto.
Me comentan que ahora personajes como Moises Jimenez y Tomas Vazquez ya difunden entre sus equipos que Elba Esther ya no reconoce a sus aliados, a los que tanto les prometió. Solo quiere tener una red de subordinados y lograr su agenda familiar.
Y yo me pregunto: ¿a poco todos esos líderes que le creyeron pensaron que la maestra haría las cosas diferentes?




